Aromaterapia y aceites esenciales

Para cada persona hay una esencia idónea.

Algunos olores provocan estados de ánimos agradables y otros, no. Los aromas de las plantas pertenece al primer grupo y, además, generan efectos interesantes en nuestro organismo. Y es que el aroma de los aceites inhalados estimula ciertos receptores en el cerebro, proporcionando beneficios psicológicos.

La Aromaterapia estudia y utiliza el olor de las esencias vegetales destiladas como recurso preventivo o terapéutico, eficaz e inocuo.


¿Qué son las esencias de plantas medicinales?

Son aceites aromáticos volátiles que intervienen en la fotosíntesis. Cada especie vegetal tiene un lugar de deposición específico: por ejemplo, el sándalo o el nardo índico suelen concentrarlas en las raíces; los pinos o eucaliptos, en las hojas; y los limoneros y naranjos, en las flores.

Estas esencias tienen una composición química parecida a la hormonal, coincidencia que les permite intervenir en el funcionamiento orgánico de otras plantas y de animales, incluidas las personas. Así, el aceite aromático de la menta activa los fluidos orgánicos (combate los estancamientos de líquido en los tejidos) y las circulaciones linfáticas y del líquido intersticial.

Los aceites aromáticos actúan de una forma global, holística, sobre nuestro organismo, a través del sistema nervioso; provocan una reacción en cadena. No pueden sustituir la actividad de las glándulas hormonales o de sus tejidos formadores, pero sí intervienen en nuestros sentimientos y nuestra vida afectiva, como estimulantes o tranquilizantes. No producen dependencias ni tienen contraindicaciones en las dosis adecuadas y tienen efectos favorables sobre el organismo y la salud.

Masculino y femenino

Entre los diferentes tipos de hormonas que regulan nuestro organismo, las hormonas sexuales desempeñan un papel importante: andrógenos (hormonas sexuales masculinas) y estrógenos (hormonas sexuales femeninas) actúan a nivel celular, tisular y orgánico. Según la proporción de ambos tipos, predominarán las reacciones catabólicas (efecto androgénico) o sintético/ anabólicas (efecto estrogénico).

Las esencias florales también simultanean propiedades «masculinas» y «femeninas», pero con predominio de unas.

  • Las esencias con un acento masculino marcado (tomillo, limón, madera de sándalo…) apoyan las funciones de los andrógenos. Es decir, tienen una acción «desintegradora»: aumentan las reacciones de eliminación de las células y tejidos, y el organismo, en consecuencia, pierde peso y volumen.
    También favorecen el tono de las fibras musculares lisas de los órganos y estimulan la concentración mental y el control de los sentimientos. Su aroma es acre, su sabor, cortante, y su aplicación sobre la piel produce una sensación de comezón o mordedura.
  • Las esencias de carácter femenino (naranja, salvia,…), propician el metabolismo formador (anabolismo; estimulan la capacidad de captación de sustancias nutritivas por las células, de manera que nuestro organismo gana peso y volumen), la capacidad de absorción de los tejidos, relajan el tono de las fibras musculares lisas y ejercen un efecto relajante, tranquilizante, sobre nuestro organismo y nuestra vida espiritual y sentimental. Su aroma es dulce y suave, pero amargo. Aplicadas sobre la piel producen una sensación refrescante.

Cada parte de las plantas incide especialmente en una zona determinada del ser humano: la raíz, en el abdomen o vientre; el tallo y las hojas, en el tórax o pecho; y las flores, en la cabeza.

¿Cómo reconocer «nuestra» esencia?

La esencia que de manera casual olemos con más placer es siempre la correcta. Su vinculación con la enfermedad es similar: la aparición de un trastorno puede alterar provisionalmente nuestras preferencias, aproximándonos de forma espontánea a un aceite esencial que antes nos era incluso desagradable. Esto se debe a un mecanismo reflejo que hace grato aquello que resulta del todo beneficioso para nosotros.

El conocimiento de sus indicaciones específicas, aplicaciones y propiedades, la visualización de la planta o la meditación son otros eficaces conductos para descubrir cuál es el aceite esencial más adecuado.

En los últimos años se estudian los efectos de los aceites esenciales desde el punto de vista científico con resultados muy prometedores.

En Atenea contamos con aceites esenciales puros y productos elaborados con ellos que pueden mejorar nuestro bienestar psicológico y físico. Destacamos:


Aceite de Masaje 100% Biológico Relajante Lavanda – Neroli – Puressentiel – 100ml

Su aroma es increíble y su textura oleosa es absorbente, permite extender el producto de forma óptima. Su acción es ideal para la relajación, el descanso, aliviar las tensiones y favorece el sueño.


Aceite Esencial BIO Gaulteria Fragantisima – Puressentiel – 10ml

Aceite esencial BIO. Ayuda a aliviar los dolores musculares, calambres y contracturas. Masaje para después del deporte, ideal para combinar con árnica.

El fuerte aroma del aceite esencial de gaulteria es cálido y amaderado. La Gaulteria o Wintergreen está presente en los bosques de Nepal y China.


Aceite Esencial BIO Menta Piperita – Puressentiel – 10ml

La esencia de mandarina es muy utilizada por sus propiedades relajantes y calmantes, teniendo un efecto global antiestrés. Su aroma es tan agradable que a los niños les encanta oler. También destaca sus usos como ambientador, por su apreciado olor, refrescante y purificante.

Conoce nuestra gama de aromaterapia y todas sus propiedades aquí.

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